¿Cómo es Aries en el amor?

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Aries ama de frente. Si le gustas te lo dice, y no deja pasar tres días antes de contestar un mensaje. Es fuego y es cardinal, así que le toca empezar las cosas. Lo que le cuesta es sostener el ritmo cuando la relación se vuelve tranquila, y no leer como frialdad que el otro baje el volumen.

Esta página habla de Aries en general, del Sol. Lo que eres tú, y cómo amas tú, está en tu carta completa.

El que cruza el salón

En una reunión donde no conoce a casi nadie, Aries te ve en la otra punta y cruza el salón. No inventa una excusa. Te dice que quería hablar contigo desde que llegó, y lo dice con una sonrisa que no pide permiso.

Así empieza todo con este signo. Aries es el primero del zodiaco, regido por Marte, y en él el deseo pasa directo a la acción. No juega a hacerse el difícil porque no le ve la gracia. Si le interesas, lo vas a saber esa misma noche.

Después se le nota en el cuerpo. Te ayuda con la mudanza a las siete de la mañana, carga la caja más pesada y compite contigo para ver quién llega primero al tercer piso. Para Aries, terminar cansados y riéndose también es una forma de decir te quiero.

Lo que lo serena y lo que lo desarma

Aries se siente seguro con alguien que le habla claro. Prefiere un «eso me molestó» dicho de frente a una semana de indirectas. Puede discutir fuerte y a la media hora preguntarte qué quieres cenar, porque para él el enojo se termina cuando ya se dijo.

Lo asusta lo que no puede enfrentar. El silencio largo, el «hablamos después» sin hora, la sensación de que algo cambió y nadie se lo cuenta. Ahí no sabe dónde poner la fuerza, y eso lo inquieta más que cualquier pelea.

También le pesa sentirse segundo. No necesita ser el centro de tu vida, pero sí saber que lo elegiste a propósito y no por descarte. Un poco de entusiasmo visible de tu lado lo tranquiliza más de lo que admite.

Tres temperaturas de Aries

Aries tiene tres decanatos, tramos de alrededor de diez días con regente propio, y el corte varía un poco según el año. El Aries de la primera parte del signo tiene a Marte por partida doble. Es el que convierte la caminata hasta el auto en una carrera y la gana, el que se enoja con el semáforo y lo olvida a la cuadra siguiente.

Hacia la mitad aparece el Sol como regente, porque ese tramo corresponde al decanato de Leo. Este Aries guarda la entrada del primer concierto juntos en la billetera y le cuenta a medio mundo lo buena que es su pareja. A cambio espera el mismo orgullo, y si lo dejas en ridículo delante de sus amigos, la herida le dura semanas.

Quien nació cerca del final del signo queda bajo Júpiter, regente del decanato de Sagitario. Es el Aries que te inscribe con él en una clase de salsa aunque ninguno sepa bailar, y se ríe primero cuando se equivoca. Perdona rápido. Una mentira piadosa, en cambio, le cae peor que una verdad incómoda.

Con quién se enciende y con quién roza

Pon a un Aries con un Sagitario a planear un fin de semana y en diez minutos tienen tres destinos y ningún hotel reservado. Entre signos de fuego el ritmo se entiende solo. Con el aire pasa algo parecido por otra vía, porque un Géminis o un Acuario le dan a Aries conversación y ocurrencias, y eso alimenta su fuego en vez de apagarlo.

Con la tierra el roce viene del reloj. Un Capricornio quiere revisar el presupuesto antes de comprar los pasajes, y para cuando termina Aries ya los compró. Con el agua el roce viene de las palabras. A un Piscis la franqueza de Aries le puede llegar como un empujón, aunque no fuera esa la intención. Ninguna de estas parejas está condenada. Cada una tiene su idioma que aprender.

Hay otra capa, la modalidad. Aries es cardinal, un signo que arranca cosas, y comparte eso con Cáncer, Libra y Capricornio. Dos arrancadores bajo el mismo techo discuten menos por el qué que por quién lo decidió. Les va bien repartirse territorios, uno manda en las vacaciones y el otro en la mudanza.

Lo que su Sol se calla

Hasta acá hablé del Sol en Aries. Es una pieza de la carta, no la carta. Conozco Aries que gritan en las peleas y Aries que se van a caminar una hora antes de abrir la boca, y los dos tienen el Sol en el mismo lugar.

Con la Luna veo qué te serena cuando el día salió torcido, con Venus tu manera de querer y con Marte cómo te enojas y cómo te acercas. El Ascendente sale de la hora exacta y pinta la primera impresión. Piensa en un Aries con la Luna en Cáncer. Se lanza igual de rápido, pero después quiere sopa casera y alguien que le pregunte cómo le fue.

Esa mezcla es la que reviso en tu Carta Natal. Tomo los datos de tu partida de nacimiento, día, hora y ciudad, y pongo tu Sol al lado de lo demás para contarte cómo quieres tú, que puede parecerse poco a un Aries de manual.

Preguntas frecuentes

  • Puede serlo, pero de una forma visible. Aries no revisa tu teléfono a escondidas, te pregunta quién era. Sus celos suelen venir de sentirse desplazado más que de desconfiar. Si se quedan en una pregunta o crecen, lo decide más su Luna que su Sol, y la Luna puede caer en cualquier signo.

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