De una lectura de compatibilidad · Página 01
Cómo amas tú
Antes de hablar de ti, un dato que ordena todo lo que sigue.
Naciste con el Sol en Virgo. Él nació con el Sol en Piscis, casi en el grado exacto de enfrente. Si dibujas el zodíaco como un círculo, quedan enfrentados, con apenas un grado y medio de diferencia. En astrología eso se llama oposición. Y es el eje de esta lectura.
Virgo y Piscis son las dos puntas de una misma cuerda. Virgo separa y ordena, sabe dónde termina una cosa y dónde empieza la otra. Piscis disuelve. Para Piscis los bordes son finitos, y lo que siente el de al lado le entra como propio. Ninguna de las dos puntas está mal. Pero tiran para lados contrarios, y casi todo lo que les pasa a ustedes se puede leer sobre esa cuerda.
Ahora tú.
Tu Sol está en el tercer decanato de Virgo, el que rige Venus. De los tres Virgos es el más cálido. Ordenas para que el otro esté bien. Eres la que se acuerda de la cita médica del jueves y la que ya tiene pensada la solución cuando el otro todavía no terminó de contar el problema. Tu amor se ve en lo que haces.
También tu medio cielo está en Virgo. El medio cielo es la parte de la carta que el mundo ve primero. Así que cuidar de más no es algo que empezó con él. Lo traías antes de conocerlo.
Tu Luna está en Escorpio. La Luna habla de lo que necesitas para sentirte segura, y Escorpio necesita verdad. Le alcanza poco con que las cosas parezcan estar bien. Cuando alguien se queda callado, sientes que está guardando algo, y casi siempre aciertas. Lo difícil es que acertar no te tranquiliza.
Y hay algo más en tu carta que te quiero decir despacio, porque es lo más delicado de toda esta lectura.
Tu Venus está en Leo. Venus es cómo amas y cómo te dejas amar. A menos de dos grados, en el mismo signo, está Saturno, el planeta del esfuerzo y de lo que se gana con tiempo.
Cuando Venus y Saturno nacen pegados, la persona suele aprender muy temprano que el cariño hay que merecerlo. Que se paga estando atenta y no fallando. Probablemente nadie te lo dijo con esas palabras. Se aprende igual.
Esa conjunción cae en tu casa 8, la de la intimidad que se comparte con muy poca gente. Ahí el amor nunca es un juego para ti. Y Saturno, además, gobierna tu Ascendente Capricornio. El mismo planeta que está sentado al lado de tu Venus es el que marca cómo te paras frente a la vida. Como alguien que se hace cargo.
De ahí sale algo que tal vez nunca nombraste así.
Dar te resulta facilísimo. Recibir te cuesta muchísimo más.
Cuando alguien hace algo por ti, algo se incomoda. Quieres devolverlo rápido, o le quitas importancia, o ya estás pensando qué hacer a cambio. Dar es el lugar donde te sientes a salvo, y recibir te deja expuesta.
Te lo digo sin ningún reproche. Es lo que aprendiste para que te quisieran, y funcionó. Te hizo una persona en la que todos se apoyan. Solo te pido que lo tengas a mano cuando leas lo de él, porque él carga su propia versión de lo mismo.
Lo que das se ve de lejos. Lo que no te dejas dar, casi nadie lo ve.
Paso Astral

