¿Cómo es Géminis en el amor?
Actualizado el
Géminis ama jugando. Necesita una pareja con la que pueda reírse y cambiar de plan sin drama. Es un signo de aire, mutable y regido por Mercurio, y se aburre si todo se repite. Su tensión está entre las ganas de cercanía y el miedo a quedar atado a una sola versión de sí mismo.
Esta página habla de Géminis en general, del Sol. Lo que eres tú, y cómo amas tú, está en tu carta completa.
Amor con chistes internos
A las dos semanas de conocerte, Géminis ya tiene un apodo para ti. Al mes lo cambió por otro, que sale de algo que dijo el mesero en la segunda cita. Entre ustedes se arma un idioma chiquito, de chistes que nadie más entiende, y Géminis lo cuida como un tesoro.
Así ama este signo. Mercurio lo rige y le da una cabeza rápida que se enamora jugando. Imita voces, inventa la historia de la pareja de la mesa de al lado, te reta a encontrar la palabra más rara del menú. Para Géminis, la complicidad es una forma de intimidad.
Una cita con Géminis rara vez termina donde empezó. Iban por un café y terminaron en una librería, después en un puesto de tacos, después conversando con un desconocido en la parada del bus. Para Géminis eso es una noche perfecta, y lo que más le importa es que tú también la hayas disfrutado.
Lo que le baja las revoluciones y lo que lo acelera
Géminis se siente seguro cuando puede ser varias cosas sin dar explicaciones. Puede tener un día callado y otro en que habla sin parar, y quiere que los dos se reciban igual. También necesita que su pareja tenga vida propia, con amigos y temas suyos, en parte porque eso le da de qué hablar.
Lo pone nervioso el mensaje «tenemos que hablar» a las diez de la mañana para una charla a las ocho de la noche. En esas horas arma catorce versiones de lo que puede pasar. Prefiere que le digas el tema de una vez, aunque sea incómodo.
Le pesa que lo encasillen. Un «tú siempre eres así» lo deja encerrado en una versión vieja de sí mismo. Y le duele que lo traten como si no pudiera tomarse nada en serio, porque a la gente que quiere se la toma muy en serio.
Géminis según el decanato
Géminis se reparte en tres decanatos de cerca de diez días, y la frontera entre uno y otro se corre con los años. El Géminis de la primera tanda tiene a Mercurio dos veces. Lee el menú en voz alta con acentos distintos y salta de la política a los dinosaurios en la misma frase. Necesita a alguien que lo siga sin ofenderse por los desvíos.
En el tramo central manda Venus, regente del decanato de Libra. Este Géminis es más coqueto y más romántico de lo que dice su fama. Te lleva a la terraza con la mejor vista y coquetea con naturalidad, a veces sin darse cuenta, lo que puede confundir a una pareja celosa.
El Géminis de los días finales queda bajo Urano, por el decanato de Acuario. Es el más independiente y el menos previsible. Una semana propone vivir en casas separadas y a la siguiente mudarse juntos, y las dos ideas le parecen razonables. Se enamora de una mente antes que de una cara.
Con quién conversa mejor
Un Géminis y un Acuario pueden quedarse hablando en la puerta del edificio hasta que se apaga la luz del pasillo. Entre signos de aire la charla no se acaba. Con el fuego también fluye. Un Sagitario le da a Géminis el empujón para hacer lo que llevaba meses diciendo, y Géminis le pone palabras a las ganas del Sagitario.
Con la tierra la distancia está en la forma de demostrar. Un Tauro quiere el mismo gesto cada semana y Géminis quiere uno distinto cada vez. Con el agua la distancia está en el orden. Un Escorpio siente primero y Géminis piensa primero. Se encuentran cuando nadie lo interpreta como frialdad ni como exageración.
Géminis es mutable, igual que Virgo, Sagitario y Piscis. Entre mutables sobra flexibilidad y falta estructura. Se adaptan a todo, y a veces el plan del sábado queda en el aire porque cada uno esperaba que el otro lo cerrara. Les sirve que alguno se quede con lo concreto.
Lo que su Sol deja afuera
Todo esto describe el Sol en Géminis, que es una parte de quien eres. Tu carta completa tiene más voces, y dos Géminis pueden amar de formas opuestas.
Mercurio, su regente, nunca se aparta demasiado del Sol, y Venus tampoco. Lo de la Luna y Marte es otra cosa, porque pueden estar en cualquier lado, y para el Ascendente hace falta la hora de nacimiento. Toma un Géminis cuya Luna está en Tauro. Conversa igual de rápido, pero para sentirse a salvo necesita rutina y contacto físico, y extraña su casa cuando pasa mucho tiempo fuera.
Para ver tu versión escribo la Carta Natal. Me pasas cuándo naciste, a qué hora y en qué ciudad, y leo cómo quieres tú, con todas tus voces, y no el promedio de los Géminis.
