¿Cómo es Leo en el amor?
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Leo ama con calor y con ganas de que se note, y sigue cortejando mucho después de que la relación es oficial. Es fuego fijo regido por el Sol, así que cuando elige, se queda. Su tensión es el orgullo. Necesita sentirse elegido a propósito y le cuesta muchísimo pedirlo en voz alta.
Esta página habla de Leo en general, del Sol. Lo que eres tú, y cómo amas tú, está en tu carta completa.
Un cortejo que no se jubila
Para Leo el cortejo no termina cuando la relación empieza. Después de tres años puede seguir coqueteándote en la fila del supermercado como si te acabara de conocer, y espera que le sigas el juego.
Es un signo de fuego regido por el Sol, y quiere ver el amor en la cara del otro. Cuando cocina para ti, te quiere en la cocina probando la salsa. La comida le importa, pero lo que disfruta de verdad es la escena compartida.
También es fijo, y eso se nota en cómo se queda. Cuando Leo decide que eres su persona, no anda revisando esa decisión cada vez que la semana se pone aburrida.
Qué lo sostiene y qué lo apaga
Leo se siente seguro cuando sabe que lo elegiste a propósito. No le alcanza con que estés. Necesita oír de vez en cuando qué te gusta de Leo, dicho con detalle, como alguien que lo pensó antes de decirlo.
Lo que lo asusta es volverse costumbre. Que lo quieran por inercia, como se quiere un mueble que siempre estuvo ahí. Si siente que la relación se puso gris, no va a pedir atención. Propone algo nuevo y mira si el otro se entusiasma.
Le duele más la indiferencia que una pelea. Con Leo se puede discutir fuerte y reconciliarse esa misma noche. Lo que le cuesta superar es sentir que dejó de importarte lo que hace.
El Sol, Júpiter y Marte reparten a los Leo
Al Leo de los días iniciales del signo le toca el decanato del Sol, que también rige todo el signo, así que es Leo al cuadrado. Cálido y orgulloso, con ganas de tener algo propio que mostrar, aunque sea una huerta en el balcón. El calendario mueve esos cortes de un año a otro, así que tu carta tiene la última palabra.
En los días del medio rige Júpiter, con tono de Sagitario. Este Leo es más inquieto y más curioso. Quiere una pareja con la que discutir ideas hasta tarde y planear salidas largas. Su generosidad es grande, y a veces promete más de lo que su agenda permite.
Hacia el final del signo manda Marte, con sabor a Aries. Ese Leo es el más directo y el más competitivo. Dice lo que quiere sin rodeos, y en el amor le atrae alguien que no se achica cuando le sube el volumen a la conversación.
Afinidades por elemento y por ritmo
Con los otros signos de fuego, Aries y Sagitario, Leo se siente acompañado en el ritmo. Nadie le pide que baje la voz. Lo que hay que cuidar es que haya espacio para que brillen los dos.
Con los de aire suele avivarse, porque el aire le da conversación al fuego. Acuario, su opuesto en la rueda, lo saca de sí mismo con ideas sobre los demás. Esa oposición atrae mucho y pide acuerdos sobre cuánto es de los dos y cuánto de cada uno.
Con tierra y agua el ajuste es mayor. Tauro y Escorpio son fijos como Leo, y dos fijos pueden sostener la misma postura en una discusión durante mucho tiempo. Los de agua procesan hacia adentro y Leo hacia afuera. Funciona cuando cada uno aprende a leer el idioma del otro.
Donde termina el Sol en Leo
Hasta acá hablé del Sol en Leo, la pieza que más se ve de tu carta, aunque no la única. Tu Luna muestra lo que te hace falta para bajar la guardia. Venus y Marte cuentan tu manera de querer y de ir detrás de lo que quieres. Del Ascendente, que sale de la hora en que naciste, depende la primera impresión.
Un Leo con la Luna en Virgo, por ejemplo, suele ser más discreto de lo que su signo promete. Brilla afuera, pero en casa necesita orden y pocas palabras, y se pone nervioso si un festejo se le va de las manos.
Eso lo desarmo en tu Carta Natal. Me dices cuándo naciste, con hora, y en qué ciudad, y te escribo qué hace cada planeta en tu caso, para que lo que leas hable de ti y no de todos los Leo.
