¿Cómo es Tauro en el amor?

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Tauro ama despacio y con constancia. Tarda en entregarse, pero cuando lo hace arma una vida contigo, con rutinas que disfruta de verdad. Es un signo de tierra, fijo y regido por Venus. Su tensión está entre el placer de lo conocido y el miedo a que lo apuren o le cambien las reglas sin aviso.

Esta página habla de Tauro en general, del Sol. Lo que eres tú, y cómo amas tú, está en tu carta completa.

Un cortejo sin apuro

Tauro te invita a probar algo que le gusta mucho. El queso de un puesto del mercado, el disco viejo que pone cuando cocina, el café de un lugar que nadie conoce. Y te mira la cara mientras pruebas. Si te gusta, avanzaste un paso que no vas a ver.

Así corteja este signo. Venus lo rige y le da un gusto fino por lo que se disfruta con los sentidos, la buena comida, la música, la ropa que se siente bien en la piel. Compartir lo que le da placer es su manera de dejarte pasar. Puede estar semanas entre cenas y caminatas antes del primer beso, y no lo vive como espera.

Cuando por fin decide, se le nota en el cuerpo. No es de grandes discursos, pero te toma la mano en la fila del supermercado y arma la semana alrededor de las horas que van a estar juntos.

Lo que le da calma y lo que le mueve el piso

Tauro se siente seguro cuando puede prever. Saber qué noches se ven, que el plan del sábado sigue en pie, que lo que dijiste en marzo sigue valiendo en agosto. La previsibilidad que a otros los aburre a él lo deja respirar.

Lo asustan los apuros. La pregunta «¿qué somos?» en la tercera cita, la escapada sorpresa que le desarma la semana sin consultarle, la presión para vivir juntos antes de tiempo. Cuando Tauro dice que no, muchas veces es porque todavía no terminó de decidir, y si lo empujan se pone más firme.

También le cuesta sentirse reemplazable. Si nota que lo comparas con alguien, o que la cercanía depende de cómo te fue en el día, se guarda. Lo trae de vuelta el tiempo juntos sin sobresaltos, más que una explicación larga.

Tres maneras de ser Tauro

Al signo lo cortan en tres decanatos, de diez días más o menos, y sus bordes se mueven algo con los años. El Tauro de las primeras semanas de mayo o los últimos días de abril tiene a Venus repetida. Es el que pone flores frescas en la mesa aunque cene solo, y el que puede pasar una tarde entera eligiendo sábanas contigo sin aburrirse.

A mitad de Tauro gobierna Mercurio, regente del decanato de Virgo. Este Tauro conversa más de lo que esperarías y compara cuatro reseñas antes de reservar mesa. Le molesta el desorden ajeno, y a la vez es el Tauro al que un buen argumento sí le cambia la opinión.

El de la recta final del signo está bajo Saturno, por el decanato de Capricornio. Es serio, a menudo ambicioso, y busca una pareja con la que levantar una casa o un negocio. Su humor es seco y aparece cuando ya hay confianza. Con los años muchos se ablandan, como si se dieran permiso tarde.

Con quién se le hace fácil y con quién cuesta más

Un Tauro y un Capricornio pueden pasar un domingo entero armando un mueble, hablando poco, y los dos lo recuerdan después como un gran día. Entre signos de tierra el sentido práctico no necesita explicación. Con el agua la química es otra. Un Cáncer le contagia emoción a la rutina de Tauro, y Tauro le da al Cáncer un suelo firme donde apoyarse.

Con el fuego la diferencia es de velocidad. Un Aries quiere irse de la fiesta a otra fiesta, y Tauro quiere el último trago en la misma silla. Con el aire la diferencia es de lugar. Un Géminis vive en las ideas y Tauro en lo que puede tocar, así que a veces conversan desde dos pisos distintos. Funciona cuando ninguno exige que el otro suba o baje del todo.

Tauro además es fijo, como Leo, Escorpio y Acuario. Con ellos hay lealtad de sobra y terquedad al cuadrado. Si los dos se clavan en una postura, puede pasar una semana sin que nadie mueva una ficha. Les conviene pactar con la cabeza fría quién tiene la última palabra en cada tema.

Lo que el Sol de Tauro no muestra

Lo que escribí acá describe el Sol en Tauro. Es una pieza grande, pero cada persona es su carta completa, y dos Tauro pueden ser muy distintos en pareja.

Venus, que rige a Tauro, nunca se aleja mucho del Sol, aunque puede caer en un signo vecino y cambiar la forma de querer. La Luna y Marte andan por donde quieran, y el Ascendente pide la hora precisa en que naciste. Imagina un Tauro con Ascendente en Sagitario. Al principio parece inquieto y aventurero, y la gente se sorprende al descubrir cuánto le importa volver a su casa.

Todo eso lo leo en tu Carta Natal. Me hace falta tu día de nacimiento, la ciudad y la hora que figure en tu partida, y te escribo cómo quieres tú, con tu Luna, tu Ascendente y lo que tu Sol deja sin decir.

Preguntas frecuentes

  • A veces sí, y se nota cuando cree que algo suyo está en riesgo. Sus celos son callados. Se pone más atento y pregunta menos de lo que piensa. La intensidad la marcan su Luna y su Marte, y baja cuando la relación le da previsibilidad.

Tauro con otros signos

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